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Mosquitera enrollable a media altura en la ventana de un dormitorio, con la malla gris tensada entre sus guías

MOSQUITERAS · MEDIDAS EN CASA

Mosquiteras a medida en Hostafrancs, para cada hueco

Un mosquito tigre mide menos de un centímetro y le basta una rendija de pocos milímetros junto al marco para entrar a picarte. Por eso nuestras mosquiteras en Hostafrancs no salen de una tabla de tallas. Subimos a tu piso, medimos cada ventana, balcón y puerta, y colocamos una mosquitera a medida que cierra el hueco de lado a lado.

  • Medición en tu piso
  • Cinco sistemas de cierre
  • Malla para gatos y para alergias

Mosquiteras a medida que cierran el hueco de lado a lado

En una ventana de finca antigua, el ancho de arriba y el de abajo pueden bailar medio centímetro. Una mosquitera de talla fija se queda corta por un lado y forzada por el otro, y por esa holgura entra justo lo que querías dejar fuera. Por eso medimos el ancho en tres puntos y el alto en dos, y cada pieza se fabrica con la medida que de verdad tiene tu marco.

Mosquitera a medida con marco de aluminio blanco en la puerta de un balcón de un piso de Hostafrancs

En Hostafrancs conviven las fincas de principios del siglo pasado, con balcones de forja que miran a la calle, y los bloques de los años sesenta, con correderas de aluminio hacia el patio de luces. Cada una pide un sistema distinto. Un primer piso con balconera y la ventana de cocina de un sexto sin ascensor no se resuelven con la misma pieza.

Antes de cortar nada comprobamos hacia dónde abre la hoja, si el tirador choca con el perfil y qué recorrido necesita la persiana que ya tienes delante. Con esos datos decidimos dónde va cada guía y cómo se sujeta al marco o a la obra, para que la mosquitera no roce ni se descuelgue con el uso. Lo que colocamos, como lo que arreglamos, se queda firmado.

Un sistema para la ventana del dormitorio y otro para la salida al terrado

Una mosquitera de ventana se toca dos veces al día, y la de la puerta del balcón puede abrirse cuarenta veces en una tarde de agosto. Esa diferencia de uso es la que manda al elegir el sistema, más que el tamaño del hueco. Montamos cinco, y cada uno tiene su terreno.

Mosquitera enrollable para ventana

Su mecánica recuerda a la de una persiana, aunque en tamaño reducido, con la tela enrollada en un cofre estrecho sobre el hueco y deslizándose entre dos carriles verticales. Es la mosquitera para ventana más habitual en los dormitorios del barrio, porque desaparece cuando no la necesitas y no estorba para limpiar el cristal. Si encima ya está el cajón de la persiana, buscamos el sitio para que las dos convivan sin rozarse.

Corredera para ventanas y balconeras de aluminio

Aprovecha el raíl que ya tiene la ventana, o se le añade uno paralelo, y se empuja de lado como cualquier hoja acristalada. Encaja en los pisos que en los años setenta y ochenta cambiaron la madera por aluminio, y en balconeras anchas donde una enrollable quedaría demasiado alta. Pide un carril limpio, porque la arenilla de la calle frena las ruedas antes que cualquier otra cosa. En una balconera de dos hojas en la que una no se mueve nunca, no hace falta cubrir todo el hueco: basta una hoja de mosquitera en el raíl paralelo, del lado que corre. Si un día quieres abrir las dos, van dos hojas cruzadas.

Plisada y abatible, la mosquitera para puerta

Para la salida al balcón o al terrado hay dos caminos. La plisada se pliega en acordeón contra el marco y apenas levanta del suelo unos milímetros, así que no estorba al sacar la bici ni al entrar con el carrito del bebé. La abatible lleva bisagras en un lado y unos imanes en el otro que la devuelven a su sitio, y es la que mejor soporta una casa con críos o con perro entrando y saliendo.

Fija para la cocina y el patio de luces

Un marco rígido, la tela estirada dentro y cuatro pestañas para encajarlo, nada más. Tiene sentido en ventanas que casi nunca se cierran, como la de la cocina con el extractor o la del baño que da al patio de luces. Al no tener muelles ni ruedas, casi no hay nada que se pueda romper. Las imantadas o de velcro de bricolaje no llegan a lo mismo: el adhesivo se suelta con el calor de agosto y un marco torcido les deja rendijas. La fija va cortada a la medida de tu hueco.

La malla y el perfil, elegidos según quién vive en el piso

Una malla de fibra de vidrio corriente tiene orificios de poco más de un milímetro, suficiente para frenar al mosquito tigre sin quitar apenas aire ni luz. A partir de ahí, lo que cambia la elección es quién vive en casa y qué le molesta. Por eso en la visita llevamos muestras y las comparas sobre tu propia ventana.

Fibra de vidrio, la de casi todas las ventanas

Pesa poco, no coge óxido y no sufre con el vapor de los fogones ni con la ducha caliente. La hay en gris y en negro, y la negra se nota menos desde dentro porque refleja menos la luz del día. Es la que te proponemos de entrada si no hay una razón para elegir otra.

Malla antipolen y malla a prueba de uñas

La antipolen lleva un trenzado más tupido que frena gran cantidad de granos de polen y de polvo en suspensión, aunque deja entrar algo menos de brisa. La reforzada, de poliéster con recubrimiento y bastante más gruesa, resiste las uñas de un gato que se aburre en la ventana o del perro que empuja la puerta del balcón para salir. Las dos se montan en los mismos sistemas que la malla normal.

Perfiles de aluminio del color de tu carpintería

Los perfiles van lacados, y podemos igualarlos al blanco, al marrón o al tono que tengan tus ventanas para que desde la acera ni se distingan. En fincas con la fachada protegida o con normas de la comunidad sobre colores, conviene consultarlo antes y elegir el acabado que menos llame la atención. Te ayudamos a buscarlo con la carta de colores en la mano.

Cambio de malla sin cambiar la mosquitera

Si el perfil está sano y el mecanismo recoge bien, cambiar solo la malla devuelve la mosquitera a su estado en una visita corta. Retiramos la tela rota, tensamos la nueva en el mismo bastidor con su junta y comprobamos que baje recta por las guías. Suele hacer falta en primavera, cuando se bajan por primera vez las mosquiteras que pasaron el invierno recogidas.

El mosquito tigre y los meses de ventana abierta en Sants-Montjuïc

Desde 2004, cuando apareció en Sant Cugat del Vallès, el mosquito tigre ha colonizado toda el área de Barcelona, y su época fuerte va de junio a octubre. No espera a la noche como el mosquito común y ataca con luz, con más ganas al amanecer y a última hora de la tarde, que es cuando abres para hacer corriente. Frente a los difusores y los aparatos de enchufe, la mosquitera no huele, no zumba y funciona aunque se te olvide.

Le basta un poco de agua estancada para poner huevos, desde el plato de una maceta hasta un cubo olvidado en el terrado o el sumidero de un patio interior. En barrios de fincas con terrados, patios de manzana y balcones llenos de plantas, como Hostafrancs, la Bordeta o Sants-Badal, eso significa tener mosquitos a un par de metros de la ventana. Vaciar los platos de las macetas ayuda, pero no basta si el vecino de abajo no hace lo mismo.

La primavera es el momento de medir, para tenerla montada cuando el mosquito empieza a rondar el patio, no a mitad de julio. Cuando llega el frío, enrollables y plisadas desaparecen en su cofre o contra el marco, y la fija se puede guardar en un armario si prefieres más luz.

Si buscabas un instalador de mosquiteras cerca de casa, medimos y colocamos en todo el barrio y en los de alrededor. Vamos de los pisos con terraza de la Font de la Guatlla a las plantas bajas con patio de la Bordeta y Sants-Badal, y también a Esplugues de Llobregat. Si vives algo más lejos, mira las demás zonas donde medimos y montamos.

Cuando la ventana también necesita su persiana a punto

Al medir una mosquitera vemos la ventana entera, y a veces la persiana de ese mismo hueco también pide algo.

Lamas nuevas del mismo color que el perfil

Una lama agrietada y amarillenta desentona al lado de un perfil de mosquitera recién colocado. Con persianas enrollables a medida igualamos el color de toda la ventana.

La cinta que ya se ve fina por un borde

Si al subirla notas que la cinta se ha vuelto fina por un lado, aprovechamos la visita para arreglar la cinta de la misma ventana antes de que se parta.

La balconera que pesa cada mañana

Una persiana grande de balcón cansa los brazos, sobre todo si se sube a diario. Te explicamos cómo automatizar la persiana del balcón y dejar la plisada por dentro, cada una con su recorrido.

Lo que ganas encargándola a quien la mide

Una mosquitera mal medida se nota la primera noche, por el zumbido junto a la almohada. Por eso trabajamos de esta manera.

La medida la tomamos nosotros, en tu casa

Si una mosquitera queda corta, el error es de quien midió. Por eso subimos con el metro y la responsabilidad es nuestra, no tuya ni de una tabla de tallas de catálogo.

Nuestro equipo, sin subcontratas

Quien mide tu ventana es de nuestro equipo y quien la coloca, también. El encargo no pasa por ninguna empresa intermedia, así que sabes a quién llamar si algo no cierra como debe.

Seis años de oficio en fincas como la tuya

Llevamos seis años en el oficio y conocemos bien los marcos de madera que ya no están a escuadra y los carriles de aluminio gastados por décadas de uso, tan frecuentes en Sants-Montjuïc. Esa experiencia evita sorpresas el día del montaje.

Persiana y mosquitera pensadas juntas

Como también trabajamos la persiana, colocamos la mosquitera respetando su recorrido, sin que la lama final golpee la guía ni el registro del cajón quede tapado.

De la llamada a la primera noche sin picaduras

Desde tu aviso hasta la prueba final pasan cuatro cosas, y en ninguna te toca coger el metro.

  1. 1. Nos cuentas cuántos huecos son

    Con una llamada o desde la web nos cuentas qué ventanas y puertas quieres cerrar y si en casa hay gato, perro o alguien con alergia. Con eso ya llevamos a la visita las muestras de malla que encajan con tu caso.

  2. 2. Medimos en tu piso

    Medimos cada hueco en varios puntos, porque ninguno es perfecto, y miramos cómo abre cada hoja y por dónde baja la persiana. Ahí mismo te decimos qué sistema conviene a cada ventana y el importe, sin letra pequeña.

  3. 3. Preparamos cada mosquitera a su medida

    Con las medidas de tu casa se corta el perfil, se tensa la malla y se monta el mecanismo de cada pieza. Te llamamos para acordar el día de colocación.

  4. 4. Colocamos, probamos y recogemos

    Fijamos guías y bastidores, subimos y bajamos cada mosquitera varias veces y te enseñamos a manejarla. Nos llevamos los embalajes y los restos, y la casa queda como estaba.

Sistema, tamaño y malla deciden lo que cuesta tu mosquitera

Una fija para la ventana de la cocina y una plisada para una salida al terrado de casi dos metros están en niveles de inversión muy distintos, aunque las dos lleven la misma malla. El mecanismo, la superficie del hueco y el tipo de tela son los tres factores que más pesan. Si el marco necesita un perfil de ajuste para quedar a escuadra, también suma.

Económico

Mosquitera fija para ventanas pequeñas y cambio de malla en un bastidor que sigue sano. Pocas piezas, montaje rápido y ningún mecanismo que mantener.

Moderado

Enrollable para ventanas de dormitorio o de salón y corredera para ventanas de aluminio. Sube cuanto más ancho es el hueco y si eliges una malla especial, como la antipolen.

Premium

Plisada o abatible para puertas de balcón y de terraza, sobre todo en huecos altos o anchos, y cualquier sistema grande con malla reforzada para mascotas.

Medir y presupuestar no te obliga a nada, y el importe, hueco a hueco, lo sabes antes de que nos vayamos. Para conocer el tuyo, pídenos que subamos a medir.

Preguntas que nos hacen con el metro todavía en la mano

Depende sobre todo del sistema y del tamaño del hueco. Lo más asequible es una fija o renovar la tela, en medio quedan las enrollables y correderas de ventana, y arriba del todo las plisadas de balcón. El precio de una mosquitera a medida también varía con la malla, porque la antipolen y la de mascotas salen más caras que la fibra corriente. Al medir te detallamos lo que sale cada hueco, uno por uno.

Fíjate en cómo se abre y en cuántas veces la cruzas al día. Las ventanas abatibles que solo abres para ventilar van bien con enrollable, las correderas con su propio sistema corredero y las que casi nunca se cierran con una fija. Para una puerta de paso continuo, la plisada o la abatible son las que mejor aguantan. Si dudas entre dos, en la visita te enseñamos las muestras sobre tu propio marco.

Sí, siempre medimos nosotros en tu piso antes de presupuestar. Así el importe corresponde a tu hueco real y no a una medida aproximada que luego obligue a cambiar de sistema. La visita sirve además para ver por dónde va la persiana, cómo abre la hoja y si el marco necesita algún perfil de ajuste. La visita es sin compromiso, y si al final no sigues adelante, no pasa nada.

Casi siempre sí, cambiando el sistema o la forma de sujetarlo. Si el toldo o sus soportes ocupan el sitio del cajón de una enrollable, se puede montar la mosquitera por dentro del marco. Otra salida es elegir una corredera o una plisada lateral, que no necesitan espacio arriba. Cuando la ventana queda a ras de una esquina y no hay muro donde anclar la guía, la fijamos al propio marco o añadimos un perfil de apoyo. Lo vemos en la visita, porque cada fachada tiene sus obstáculos.

El montaje en sí suele ser cuestión de media hora a una hora por hueco, según el sistema, y lo normal es colocar todas las de la casa en la misma visita. Preparar cada mosquitera a su medida, después de medir, es la parte que más tiempo lleva. En cuanto están listas te llamamos para cerrar el día de montaje. Si las quieres puestas para cuando aprieta el bochorno, llámanos en abril o mayo.

Sí a las dos cosas. Para limpiarla basta un cepillo suave o una esponja con agua y jabón neutro, sin frotar fuerte para no deformar el tejido, y dejarla secar extendida antes de recogerla. Si la malla se ha rasgado o el sol de la tarde la ha vuelto quebradiza, cambiamos solo la tela y conservamos perfil, guías y mecanismo. Hacerla nueva solo compensa si el bastidor se ha doblado o el muelle ya no tira.

Sí, también las montamos. Es una enrollable con un motor pequeño dentro del cofre, que recoge la malla con un pulsador o un mando. Compensa en balconeras muy altas o en ventanas difíciles de alcanzar, como la de detrás de la encimera. En la visita vemos de dónde sale la corriente.

¿Cuántas ventanas quieres dormir abiertas este verano?

Dinos cuántos huecos son y en qué calle vives, y subimos a medirlos con las muestras de malla. Detrás de cada mosquitera hay persianistas de Hostafrancs que conocen tus ventanas también desde el otro lado, el de la lama y la cinta.

Contacto

Cuéntanoslo y te llamamos nosotros

Con un nombre y un número nos basta para devolverte la llamada y quedar para ver la persiana. Si lo prefieres, marca el 936 94 27 15: hay alguien al otro lado a cualquier hora.

Teléfono

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